Comparto los huecos espaciales del ombligo que dormita entre las piernas del destino. Escarbo, también, o tan bien, la gruta gramatical que se expande como mancha vomitiva sobre el panel fragmentario que nutre a la rutina.
Por otro lado, naufrago en la ruta comunicante de lo inasible. Mis velas soplan ventarrones de silencio esquirlado con el vientre-entendimiento y la carcél-tura.
Flanqueo la línea divisoria del etcétera con silabas motrices y piernas púlpitantes, nada despues de eso, me duele como tener un cuerpo que es conceptual, atravezado en cada límite divergente por el lastre canceroso del espacio y los días.
Por lo demás, escribo incendiando las gavetas cerebrales. Rodeo la ternura de los párpados que respiran de tu sombra, vuelco aliterante de mis venas transitorias. No tengo otra otra cosa que poesía entre las crines y sus gritos